sábado 8 de mayo de 2010
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Sólo se escucha decir en las calles, restaurantes, diferentes instituciones, eventos públicos o privados y en boca de la diáspora dominicana en el exterior, la palabra legisladores cocotuses, lo que me hace recordar los años 80's y 90's cuando llegaban al país y se pusieron de moda los famosos NARCO/CADENUSES, que en aquel entonces provocaban y atraían las miradas de todo el mundo, convirtiéndose en centro de atención en cualquier lugar que estas personas visitaban.
Resulta bochornoso ver a estos magnates del descaro, en vehículos tan lujosos y de último modelo, mientras el salario promedio en el país no alcanza para una familia mantenerse y vivir dignamente.
Esto más bien, constituye una vergüenza nacional, en un país con tantos problemas, carencias y con un total deterioro de sus servicios básicos.
Lo lamentable e irónico de esta situación, es que no es un secreto para nadie, que todo lo que despilfarran nuestros congresistas y la opulencia que exhiben, son bienes adquiridos en su inmensa mayoría, con el dinero del pueblo dominicano; dinero que pagamos los contribuyentes al fisco, através de nuestros impuestos.
Gran parte de la población dominicana, ha expresado su indignación, y total rechazo a este accionar y comportamiento de nuestros flamantes legisladores, quienes se creen los dueños del país, los cuales sin piedad ni remordimiento alguno transitan por nuestras calles y avenidas, restregándoles en la cara sus 'juguetitos' acabaditos de salir al mercado a los humildes hijos de Quisqueya.
La verdad que me pregunto, ¿cuándo pensaban algunos de estos representantes nuestros que después de andar y/o pasear en burros, caballos, bicicletas y triciclos, hoy se desplazarían libremente en Bentley, Porsche, Ferrari, Hummer, Lamborghini, Mercedes Benz, entre otras marcas reservadas para aquellos que poseen grandes fortunas?.
Ahora bien, lo que llama poderosamente la atención, es que mientras un profesional de la medicina, por citar un ejemplo, quien ha tenido que sacrificarse invirtiendo tiempo y dinero para prepararse, gana una suma irrisoria, un sueldo tan bajo comparativamente con el salario de lujo que gana un legislador, cuya única función es ir a una sección a levantar su mano. MAS
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