Amenaza o salvación, China está en la boca de todos.
China: un consumidor cada vez más importante para el mundo.
Pero en medio de este creciente poder y un potencial aparentemente inagotable, China está dando señales de reacomodamiento económico y desaceleración.
La producción manufacturera en julio se situó en su nivel más bajo en 17 meses, la importación de materias primas como petróleo, cobre y hierro se ha debilitado y la burbuja inmobiliaria sigue adelante con un aumento de un 40% de los precios en 36 grandes ciudades entre enero 2009 y mayo de este año (en Pekín y Shanghai el incremento es superior).
Los analistas estiman que en el presente trimestre la economía caerá por debajo del 10% por primera vez en el año gracias a la intervención del gobierno chino que quiere evitar los riesgos de un sobrecalentamiento y el vértigo especulativo inmobiliario.
Según Shuijie Yao, economista chino de la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido, el país está atravesando un importante cambio estructural.
"China está en medio de un ajuste estructural a nivel industrial para limitar nuestra excesiva dependencia del sector exportador y el alza que esta demanda produce en los precios energéticos y las materias primas", señaló a BBC Mundo Shuijie Yao.
El enigma es qué impacto tendrá todo esto sobre un mundo que todavía está recuperándose del estallido financiero de 2008. MAS
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