September 15, 2010

Los estimulantes sexuales, ¿un riesgo para los jóvenes?

CASOS. MUCHOS LOS USAN POR RECOMENDACIÓN DE UN AMIGO O POR INFLUENCIA PUBLICITARIA

Melbin Gómez
melbin.gomez@listindiario.com
Santo Domingo
En nuestro país es frecuente escuchar entre los jóvenes expresiones como “soy el fuerte, el matatán”, “toy acabando” o “a esa mujer la puse pa’mí”, cuando estos se refieren al tema de las relaciones sexuales.
En cuanto a ello, médicos y terapeutas han mostrado su preocupación por la gran cantidad de jóvenes que actualmente utilizan estimulantes sexuales para satisfacerse a ellos mismos y a la pareja.
Un estudio realizado en el 2008 entre 210 estudiantes de tres universidades del país con edades entre 17 y 24 años, demostró que el 13 por ciento presentaba disfunción eréctil en rangos de leve a moderada.
La investigación, realizada por estudiantes del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), vincula el padecimiento al abuso en el uso de estimulantes o potenciadores sexuales entre los jóvenes dominicanos.
De acuerdo con varios vendedores de farmacias, que no quisieron ser identificados, los principales días en que se venden dichos estimulantes sexuales son los viernes y sábados, básicamente en horas de la noche.
Los mismos manifestaron que no sólo personas de edad avanzada van a las farmacias a comprarlos, sino también jóvenes que, entre la variedad de marcas y de precios que hay, piden una pastilla ya sea muchas veces por recomendación de un amigo que ya la utilizó o simplemente porque han visto la publicidad en los medios de comunicación.
Al respecto, el psicólogo y terapeuta sexual Ramón Emilio Almánzar, del Centro Vida y Familia Ana Simó, explica que pueden ser varias las motivaciones que llevan a los jóvenes al consumo de los estimulantes sexuales y una de la razones principales es la ignorancia.
Considera que hay unas condiciones clínicas que ameritan el uso de los estimulantes sexuales, pero que la gran mayoría de las personas que lo ingieren, incluyendo a los jóvenes, no los necesitan.
El temaEl terapeuta sexual detalla que en la causa hay un poco de todo; tanto de querer estar en la moda como el de la satisfacción personal como hombre.
En tanto, asegura que el usar un medicamento que no se necesita puede resultar un remedio con un efecto placebo. La persona cree que lo que tomó le está dando resultados.
Almánzar aclaró que los estimulant e s sexuales tienen una acción directa en la presión sanguínea y a quienes no los necesitan les puede alterar la presión.
“Los efectos secundarios que producen los estimulantes en las personas son: dolor en las extremidades, producto del aumento de la presión arterial, dolor de cabeza, priapismo, taquicardia, dolor en los ojos”, reiteró el terapeuta sexual Ramón Emilio Almánzar.
Recomendó a las personas a no automedicarse e ir donde un especialista. 
LA ACTITUD DELATA AL COMPRADOR
En un levantamiento hecho en distintas farmacias se pudo comprobar cómo para comprar estimulantes sexuales, muchos de estos jóvenes esperan a que no haya personas en el lugar, o en caso de andar rápido, las piden incluso con una jerga ya casi improvisada.
Para solicitarlas, utilizan expresiones como; “dame la que ya tú sabe”, “dame la de la presión de mamá” o “pásame una mágica”.
Con relación a esto, varios vendedores de farmacias dijeron que es fácil identificar cuándo clientes las van a comprar porque muchos muestran un comportamiento extraño.
Otros, sin embargo, las piden hasta con gestos o ademanes que el vendedor inmediatamente entiende.
Y otros que las compran delante de las demás personas utilizan excusas como; “Esta la mandó a buscar el viejo (su padre)”.
En tanto, Almánzar, quien tiene unos diez años en el área, dijo también que: “Se le está produciendo un daño grave al organismo y a la mente del joven que se pone a utilizar este tipo de sustancia para supuestamente potencializar su funcionamiento sexual”.

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