LA DECEPCIÓN OCURRE CUANDO SE PONE ESPERANZA EN ALGO, PERO NO SE RECIBE O LOGRA TAL COMO SE ESPERA
Cuando los planes se van a pique, cuando la persona que amamos no nos corresponde, cuando no podemos alcanzar ese logro por el que hemos trabajado arduamente, entonces sobreviene la decepción. Este sentimiento trae consigo la frustración cuando las propias acciones o las de otros no satisfacen las expectativas previstas.
La psicóloga Olga María Renville explica que la decepción es común en todas las relaciones humanas: familiares, de pareja o de amistad. “Cuando nos decepcionamos es porque esperamos algo y no lo recibimos, ya sea material, emocional o sentimental”, advierte Renville. Pero el desengaño puede ser también personal, cuando los propios intentos en pro de llegar a determinada meta no son fructíferos; o social, cuando los estamentos de gobierno no satisfacen las necesidades que un individuo entiende que merece por su desempeño social.
La pareja
“En las relaciones de pareja, cuando estamos con una persona queremos que nos responda de una forma específica, y cuando por alguna razón no lo hace en la proporción en la que pensamos que lo debería hacer, pues viene la decepción”, detalla la experta en la conducta. Entiende que la decepción se basa en la esperanza que se pone en lo que se siente que es debido recibir, pero que no se recibe en el momento o en la medida en que se espera.
“En las relaciones de pareja, cuando estamos con una persona queremos que nos responda de una forma específica, y cuando por alguna razón no lo hace en la proporción en la que pensamos que lo debería hacer, pues viene la decepción”, detalla la experta en la conducta. Entiende que la decepción se basa en la esperanza que se pone en lo que se siente que es debido recibir, pero que no se recibe en el momento o en la medida en que se espera.
Los cumpleaños, aniversarios y otras fechas importantes son especialmente sensibles, porque es en esos momentos en que se espera una celebración a través de la retribución material o sentimental de la relación. Sin embargo, esto se contrapone al concepto de amor verdadero, según el cual ese sentimiento, cuando es puro y real, no espera nada a cambio y es totalmente incondicional.
EL CONCEPTO DE AMOR VERDADERO
Es cierto que el concepto de amor verdadero no espera recompensas, pero “en las relaciones sentimentales e incluso en las relaciones madre-hijo, que es uno de los amores que entendemos más puros, siempre se espera que la persona al menos reconozca lo que le hemos dado a través de alguna acción o un gesto”, explica la psicóloga Olga María Renville.
Es cierto que el concepto de amor verdadero no espera recompensas, pero “en las relaciones sentimentales e incluso en las relaciones madre-hijo, que es uno de los amores que entendemos más puros, siempre se espera que la persona al menos reconozca lo que le hemos dado a través de alguna acción o un gesto”, explica la psicóloga Olga María Renville.
Eso de que no se espera nada a cambio no se cumple, porque todo ser humano espera y da en la medida de aquello que recibe, y ahí está la raíz de las decepciones.
Varias decepciones pueden deprimir
Aunque el amor socialmente llamado “verdadero” se entiende como un sentimento puro y limpio, que no necesita retribuciones, este concepto cambia por las necesidades que todo ser humano tiene. Desde una pareja que espera su regalo de aniversario, hasta un amigo que espera que le devuelvan un favor prestado o una madre que tiene hijos con la esperanza de que éstos le ayuden durante la vejez. Todo amor que se da necesita de una gratificación que demuestre que también se ama al otro.
Aunque el amor socialmente llamado “verdadero” se entiende como un sentimento puro y limpio, que no necesita retribuciones, este concepto cambia por las necesidades que todo ser humano tiene. Desde una pareja que espera su regalo de aniversario, hasta un amigo que espera que le devuelvan un favor prestado o una madre que tiene hijos con la esperanza de que éstos le ayuden durante la vejez. Todo amor que se da necesita de una gratificación que demuestre que también se ama al otro.
Cuando no se devuelve adecuadamente, la desilusión arropa. Pero también se hace presente dentro de cada persona cuando esta desea lograr una meta en específico, trabaja por ella con esfuerzo y aún así no puede conseguirlo. La psicóloga Olga María Renville entiende que la decepción personal puede obedecer a que la persona no conoce sus capacidades, “entonces se envuelve en proyectos muy comprometedores y no puede lograrlos”.
Decepción personal
El desengaño para con uno mismo por la incapacidad de obtener un logro puede deberse a que, quizás no se realizó el plan de acción correcto, no hubo una organización adecuada o a que no se tiene una idea clara de la trayectoria que es necesaria para llegar a la meta. También hay que estar consciente del tiempo necesario para realizar lo propuesto y sobre todo tener expectativas reales.
El desengaño para con uno mismo por la incapacidad de obtener un logro puede deberse a que, quizás no se realizó el plan de acción correcto, no hubo una organización adecuada o a que no se tiene una idea clara de la trayectoria que es necesaria para llegar a la meta. También hay que estar consciente del tiempo necesario para realizar lo propuesto y sobre todo tener expectativas reales.
Cuando hay decepción “hay que evitar la deserción, porque la persona tiene a alejarse de aquello que no puede alcanzar”, comenta Renville. Usualmente se abandonan los proyectos, tanto personales como laborales, lo que dificulta el retomarlos en un tiempo cercano. Esto no es correcto ni sano para la propia autoestima, porque siempre hay que tener algo por lo que luchar. Antes de un proyecto lo ideal es organizarse, evaluar cada aspecto y entender que siempre puede haber imprevistos.
Ser social
Más allá de la decepción personal está la social. Un individuo dentro del conglomerado entiende que por tener un comportamiento apropiado, pagar sus impuestos y cumplir con sus deberes, los estamentos gubernamentales deben retribuirle. Cuando esto no ocurre y en pago se reciben malos servicios públicos o indiferencia, llega la decepción. MAS
Más allá de la decepción personal está la social. Un individuo dentro del conglomerado entiende que por tener un comportamiento apropiado, pagar sus impuestos y cumplir con sus deberes, los estamentos gubernamentales deben retribuirle. Cuando esto no ocurre y en pago se reciben malos servicios públicos o indiferencia, llega la decepción. MAS

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