June 21, 2010

El misterio de la médula ósea

CUANDO LAS CÉLULAS MADRE SE ENFERMAN, SÓLO UN TRASPLANTE GARANTIZA LA VIDA DEL PACIENTE


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Yaniris López
Santo Domingo
Tu hija se va a morir, le dijo con tristeza la pediatra de turno a la periodista Miguelina Santos en el 2000. A Michelle Mieses, su pequeña de cuatro años, le habían diagnosticado un Linfoma no-Hodgkin (LNH), un cáncer que afecta el sistema de linfocitos de la sangre, y llevaba meses interna en la Plaza de la Salud, donde recibía quimioterapia. Un derrame pleural seguido de una bronconeumonía, por complicaciones aparecidas un año antes, desencadenaron la enfermedad.
El linfoma de Michelle era tratable pero de una avanzada categoría cuatro, al punto de que tenía el hígado, el páncreas y los pulmones afectados por el cáncer. Su cuadro médico llegó a ser tan crítico que las esperanzas de vida se esfumaron. Y tras un estado lamentable de cuatro días sin comer, cinco días sin orinar y tres días sin evacuar, cuando todo estaba listo para despedirla, llegó un testimonio de fe: Miguelina Santos está convencida de que las oraciones y las energías positivas de todos los que se interesaron en Michelle la revitalizaron para que la ciencia se manifestara en su cuerpo enfermo.
Michelle recibió el alta médica y durante dos años recibió ciclos de quimioterapia, un tratamiento muy agresivo que terminaría afectando su médula ósea. El trasplante de sus células madre se visualizaba como la única opción para mantenerla con vida. El costo, lo delicado del procedimiento y los cuidados trasquirúrgicos que siguen a la intervención hacen del trasplante de médula ósea uno de los procesos médicos más temidos. Miguelina Santos lo sabía, pero siguió adelante.
Las células madre de Michelle fueron extraídas y crioconservadas y luego del tratamiento intensivo de quimioterapia la niña recibió un autotrasplante de médula ósea en la Plaza de la Salud. “En noviembre pasado, ocho años después del trasplante, los médicos me dijeron que no tenía que traerla más, que mi niña no es paciente de onco, que está curada”, explica Miguelina Santos. El próximo 16 de noviembre, Michelle cumplirá 14 años. Su caso resume un poco todo lo que implica el trasplante de médula ósea, un procedimiento que tiene mucho de ciencia, milagro, enigma y, sobre todo, presión económica.
MUCHOS CANDIDATOS Y POCOS RECURSOS
En el país hay muchos candidatos a trasplante de médula ósea pero en una cantidad difícil de cuantificar, explica Julio Amado Castaños Guzmán, presidente del Patronato del Hospital Plaza de la Salud. “Primero, no sabemos cuántas leucemias hay en el país. La Unidad de Oncohematología de este hospital es, en términos de casuísticas, la que concentra la mayor cantidad de pacientes con leucemia; es probable que tengamos alrededor de 70 pacientes tratándose, y un grupo necesita trasplante”. ¿Por qué no se realizan? “Porque el trasplante de médula ósea en el país se ha convertido en un problema”, dice Castaños. “No hemos hecho más trasplantes porque la Seguridad Social no quiere cubrir a los pacientes de trasplantes (sólo a los de riñón). Nosotros trasplantamos hígado, riñones y córneas, y vamos a trasplantar corazón. Hemos sugerido que cuando se haga la revisión del plan básico incluyan estos trasplantes. Así no se puede desarrollar la medicina de trasplante en el país. Hemos demostrado que se pueden hacer y que tenemos buenos resultados, pero necesitamos una fuente de financiación para que muchos dominicanos que van a morir puedan recibir un trasplante”.
Un trasplante temido y costoso
El médico hematólogo Julio Amado Castaños Guzmán, presidente del Patronato del Hospital Plaza de la Salud, recuerda que el primer trasplante de médula ósea que se hizo en el país ocurrió en 1993, en el Instituto de Oncología Doctor Heriberto Pieter, por un equipo de médicos hematólogos dirigidos por él y las doctoras Nancy Allan y María Jesús Benzo.
El paciente, de 21 años, tenía un cáncer linfático y había recibido todos los tratamientos propios de la enfermedad, pero esta seguía avanzando.
“La única solución era un trasplante de médula y aunque en el país no había nada nos embarcamos en esa aventura, bastante complicada diría yo; pero 17 años después el paciente está inserto en el mercado laboral, tiene familia, consiguió su salud y dejó atrás la quimioterapia y los tratamientos a que tenía que someterse para mantenerse vivo”.
Entonces, dice, hacer trasplantes de médula ósea en el país era una quimera. “María Jesús Benzo y yo veníamos con un entrenamiento en trasplante, pero cuando llegamos al país encontramos que no había nada”.
Hoy, tras veinte y tantos procedimientos hechos y 19 pacientes vivos, Castaños Guzmán conversa con LISTÍN DIARIO sobre el trasplante de médula ósea y los avances en el país.
¿Qué es la médula ósea y cuáles funciones dependen de ella?
Es un tejido conformado por células que tienen la capacidad de producir los elementos que consituyen la sangre: los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Si no eres capaz de producir glóbulos rojos, tu organismo no pude funcionar porque ellos son los que aportan oxígeno. Si no los produces hay que estarte poniendo glóbulos de un donante y te haces dependiente de un banco de sangre. Si no produces glóbulos blancos, a mediano o corto plazo te mueres de una infección, de neumonía, y si no tienes plaquetas te mueres de una hemorragia. Cualquiera de estas cosas son fatales.
¿En qué consiste el trasplante?
El fundamento del trasplante de médula ósea es devolverle al paciente la posibilidad saludable de producir glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas.
Hay dos formas de hacerlo. El autotrasplante: cuando el paciente dona sus células madre sanas, que son extraídas y conservadas, y está el trasplante alogénico, que se realiza cuando el paciente tiene sus células madre enfermas y se recurre a un donante.
¿Por qué es un procedimiento delicado?
Cuando te diagnostican una enfermedad, especialmente una leucemia aguda, que es un cáncer de la sangre, es que las células madres se enferman y comienzan a producir de forma anormal una cantidad de células que invaden  los órganos, se meten el sistema del eje central y se adueñan de todo. Inmediatamente esto se presenta, hay que someterte a un tratamiento, a una limpieza total, donde, con la quimioterapia, vas a destruir todas las células malas que andan circulando, pero también vas a matar las buenas. Cosas tan simples como que el paciente no puede tener ni una caries, lo complican todo. Estás cambiando su sistema inmunológico por otro, un proceso que se toma dos o tres semanas en lo que empiezan a poblarse las células que defenderán a ese individuo. Por eso se elimina cualquier situación que pueda ser un foco de infección. MAS

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