EXISTEN VARIAS RAZONES, UNA DE ELLAS ES LA FALTA DE ORIENTACIÓN VOCACIONAL
Los últimos cursos de la secundaria se convierten en un dolor de cabeza para los jóvenes que no deciden qué carrera estudiar. Una confusión los agobia: Periodismo, Ingeniería, Medicina, Pedagogía, Derecho... de todo pasa por esa mente indecisa.
“Me gusta el diseño grafico y el mundo de la informática, pero no se si tengo las habilidades que ameritan esas dos carreras, ya que nunca he realizado un curso afin a esas áreas del saber. Estoy en cuarto grado de bachillerato y no me decido”, expresó María Pérez, de 18 años.
Cuando un adolescente está terminando la secundaria es común tener muy poca o ninguna idea sobre lo que se desea estudiar. También puede ocurrir lo contrario y sentirse atraído por varias profesiones al mismo tiempo, situación que crea confusión. Sin duda elegir una carrera universitaria es una decisión difícil.
Factores sociales
Existen elementos sociales que contribuyen a que el estudiante esté confundido. El caso más común es la influencia de los parientes, que con la mejor de las intenciones le aconseja sobre la carrera con más proyección, la que más dinero le hará ganar, o simplemente aquella que ha sido ejercida por miembros de la familia durante generaciones.
La carrera que está de “moda” es otro factor a tomar en cuenta. Un ejemplo de esta situación es Juan Gómez. Este año termina sus estudios secundarios; explicó que recientemente eligió matricularse en la carrera Relaciones Públicas, porque ha leído muchos artículos que dicen “es la carrera de los nuevos tiempos y no tiene muchos profesionales”.
Alma Mena, psicóloga escolar y orientadora de la extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) de San Francisco de Macorís, explicó que la principal causa de la indecisión por elegir una carrera es la falta de orientación vocacional que implica la familia y la escuela; esta última es la fundamental, ya que es de vasta importancia “desarrollar programas de aptitudes y actitudes”, agregó.
Mena sostuvo que este programa fortalece el nivel de decisión que puede tener un estudiante y colabora a que no tenga presión de grupo que le aconsejen por qué decidirse.
La especialista expresó que dejarse llevar por otros es una de las consecuencias de la deserción en las universidades, ya que en el camino determinan que en realidad no sienten pasión por esa área del saber.
TEST QUE AYUDA A LA ELECCIÓN
La especialista refirió que las pruebas psicológicas ayudan en un 90% a una buena elección y abogó porque estas pruebas sean promovidas, ya que es una herramienta desconocida.
-El test Otis es de habilidad mental; mide las manifestaciones de la inteligencia general y abstracta. Sus preguntas implican conocimiento y aprendizaje.
-El cuestionario de 16 Factores de la Personalidad (16 FP) es un instrumento diseñado para la investigación de la personalidad en un corto tiempo. Este se basa en la medición de 16 dimensiones funcionalmente independientes y psicológicamente significativas.
- Examen Kuder mide las aptitudes vocacionales de los estudiantes.
“Hay que pensar primero en lo que se quiere antes que en los deseos de la familia, considerando que se trata del propio futuro”, aconsejó la orientadora universitaria.
Sin duda, una de las funciones más importantes del orientador educativo es ayudar a los estudiantes a elegir una carrera acorde con sus actitudes y aptitudes.
Muchos de estos tienen dificultades cuando se enfrentan a la elección de su futuro profesional, sobre todo ahora que el mundo ocupacional es cada vez más complejo.
“Me gusta el diseño grafico y el mundo de la informática, pero no se si tengo las habilidades que ameritan esas dos carreras, ya que nunca he realizado un curso afin a esas áreas del saber. Estoy en cuarto grado de bachillerato y no me decido”, expresó María Pérez, de 18 años.
Cuando un adolescente está terminando la secundaria es común tener muy poca o ninguna idea sobre lo que se desea estudiar. También puede ocurrir lo contrario y sentirse atraído por varias profesiones al mismo tiempo, situación que crea confusión. Sin duda elegir una carrera universitaria es una decisión difícil.
Factores sociales
Existen elementos sociales que contribuyen a que el estudiante esté confundido. El caso más común es la influencia de los parientes, que con la mejor de las intenciones le aconseja sobre la carrera con más proyección, la que más dinero le hará ganar, o simplemente aquella que ha sido ejercida por miembros de la familia durante generaciones.
La carrera que está de “moda” es otro factor a tomar en cuenta. Un ejemplo de esta situación es Juan Gómez. Este año termina sus estudios secundarios; explicó que recientemente eligió matricularse en la carrera Relaciones Públicas, porque ha leído muchos artículos que dicen “es la carrera de los nuevos tiempos y no tiene muchos profesionales”.
Alma Mena, psicóloga escolar y orientadora de la extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) de San Francisco de Macorís, explicó que la principal causa de la indecisión por elegir una carrera es la falta de orientación vocacional que implica la familia y la escuela; esta última es la fundamental, ya que es de vasta importancia “desarrollar programas de aptitudes y actitudes”, agregó.
Mena sostuvo que este programa fortalece el nivel de decisión que puede tener un estudiante y colabora a que no tenga presión de grupo que le aconsejen por qué decidirse.
La especialista expresó que dejarse llevar por otros es una de las consecuencias de la deserción en las universidades, ya que en el camino determinan que en realidad no sienten pasión por esa área del saber.
TEST QUE AYUDA A LA ELECCIÓN
La especialista refirió que las pruebas psicológicas ayudan en un 90% a una buena elección y abogó porque estas pruebas sean promovidas, ya que es una herramienta desconocida.
-El test Otis es de habilidad mental; mide las manifestaciones de la inteligencia general y abstracta. Sus preguntas implican conocimiento y aprendizaje.
-El cuestionario de 16 Factores de la Personalidad (16 FP) es un instrumento diseñado para la investigación de la personalidad en un corto tiempo. Este se basa en la medición de 16 dimensiones funcionalmente independientes y psicológicamente significativas.
- Examen Kuder mide las aptitudes vocacionales de los estudiantes.
“Hay que pensar primero en lo que se quiere antes que en los deseos de la familia, considerando que se trata del propio futuro”, aconsejó la orientadora universitaria.
Sin duda, una de las funciones más importantes del orientador educativo es ayudar a los estudiantes a elegir una carrera acorde con sus actitudes y aptitudes.
Muchos de estos tienen dificultades cuando se enfrentan a la elección de su futuro profesional, sobre todo ahora que el mundo ocupacional es cada vez más complejo.

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